Cuando hablamos de suelo pélvico, casi todo el mundo piensa en mujeres. Sin embargo, los hombres tienen un suelo pélvico que cumple funciones muy parecidas: sostener vísceras, contribuir al control urinario, intervenir en la erección y en la eyaculación. Y, como cualquier otra musculatura, puede entrenarse, debilitarse o tensarse en exceso.
Aquí explicamos en qué consiste, cómo se entrenan los famosos ejercicios de Kegel sin caer en los errores más típicos (apretar el glúteo, contener la respiración, hacerlos siempre al máximo), cuándo conviene un fisioterapeuta especializado y por qué más no siempre es mejor.
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